Bolsa de Caridad PDF Imprimir E-mail

Nuestra Hermandad tiene, desde sus lejanos orígenes fundacionales, una profunda vocación caritativa. Son los cultos y la caridad sus pilares básicos, y a lo largo de su historia hemos tenido ocasión de comprobarlo. De hecho, la propia Capilla de Jesús sirvió en su día para posibilitar el culto a las clases más desfavorecidas en una época de insalvables desigualdades sociales. Nos los muestra este documento de 1750:

"En la hermita y altar de Nuestro Padre Jesús que se halla erigida en la población desta dicha villa y calle del Castillo della (…) con la precisa qualidad de que se an de celebrar en días de presepto de oírlas, para que los fieles vezinos de aquel varrio y especialmente los pobres de solemnidad que por su poca desencia no puedan parecer en la iglesia parroquial desta dicha villa, concurran con más facilidad a la expresada hermita, y no pierdan este Santo Sacrificio".

Con posterioridad a la Guerra Civil, en aquellos años de penurias económicas, Hermanos Mayores como D. Liborio Acosta, y con posterioridad, D. Emilio Senra, se encargan con sus respectivas Juntas de Gobierno y con sus humildes medios, de repartir ropa y alimentos entre los más desfavorecidos. Pero en la década de los ochenta del pasado siglo, la Junta de Gobierno presidida entonces por D. Juan Garrido, pone en funcionamiento la Bolsa de Caridad tal y como hoy la entendemos, con cabida en nuestras Reglas, siendo una Vocalía más dentro del organigrama interno del Cabildo de Oficiales, y adquiriendo su cometido una más amplia dimensión.

La Bolsa de Caridad de la Hermandad desempeña a lo largo del año una silenciosa, importantísima y constante labor asistencial. La Bolsa se financia mediante al menos el 15% de los ingresos de la Hermandad, amén de los donativos efectuados por hermanos o entidades y destinados a tal efecto. Sus actuaciones se realizan en primera instancia sobre los hermanos de la Corporación, pero también y por supuesto sobre todo aquel que solicite ayuda y esté en nuestra mano el poder ofrecérsela. Se actúa por tanto sobre organizaciones benéficas o personas físicas, estudiándose en éstas últimas el caso en concreto, con total discreción y confidencialidad de sus datos. De este modo, se sufragan alimentos, medicamentos, ropa, hipotecas, electricidad, agua, juguetes, material escolar y un largo etcétera. Además, a instancias de Consejo de Hermandades y Cofradías, se realizan reuniones y actuaciones conjuntas con las Bolsas de Caridad de otras Hermandades locales, destinadas a suplir carencias de cierta envergadura que, de no ser así, no podrían ser sufragadas

Vale de recogida de comida - Año 1950