Los orígenes PDF Imprimir E-mail

Para situar los orígenes de nuestra Hermandad hemos de trasladarnos en el espacio y en el tiempo hasta el antiguo Convento de San Juan de Morañina, ubicado en un paraje rústico a unos dos kilómetros de la ciudad, en el que radicó la Orden Tercera de Franciscanos desde 1400 hasta 1835. Esto se debe a que nuestros antiguos Titulares recibieron culto entre sus centenarios y hoy derruidos muros, al pie del también malogrado zápote (1); y a la posibilidad de que nuestro retablo mayor sea originario del mencionado Convento.

Ruinas del Convento de San Juan de Morañina

El zápote

El incendio de los archivos parroquiales en 1936 dificulta enormemente esta reseña, no obstante se cuenta, aun sin datos fehacientes, que en el siglo XVII nuestra Capilla se levantaba ya en su actual emplazamiento, entonces a extramuros de la villa, aunque el progresivo crecimiento del casco urbano acabó absorbiéndola. Se conocía entonces popularmente como "Ermita de los Millaeros" (degeneración del término "Humilladeros") pues a ella acudían en humillaciones penitenciales los disciplinantes de cilicio y flagelo los días de la Semana Santa.

Capilla del Humillaero Ya en 1704, en la manda testamentaria de D. Juan Garrido, se hace mención al altar del “Santo Cristo del Humilladero”. Y en 1719, en un acta notarial que habla de los linderos de una casa en la calle del Castillo (actual “Pérez y Vacas”) se nos dice del inmueble que por un lado “hazen esquina contra la ermita del Humilladero”.

Sin embargo, es en el testamento de Dña. Inés Sánchez, fechado el 8 de Diciembre de 1735, donde encontramos los primeros datos importantes sobre esta entonces ermita. Dice en una de sus mandas testamentarias: “… que uno de los dos millares de Viña Majuelo que me ttoca de dho sittio de los Quadrejones con el cargo del ttributto que le corresponde lo dejo y mando a nro Padre Jesús de Nasareno que sea de colocar en su hermitta que se esttá labrando en la calle del Castillo de esta vª  para siempre con el cargo y obligación de que sus fruttos y esquilmos de cada aº, se bendan  aquien mas diese por ellos, y su valor bajando deel el costo de sus beneficios se convierta en una misa Resada ttodos los dias de fiestta hasta lo que alcansare que sea de decir en su alttar de dha hermitta estando concluidas y su Magd colocado y sino lo tubiere el tiempo que separare por concluir qe se digan en dho Convto de Sn Jun de Mora  hastta  qe se puedan decir las dchas misas en la dha hermitta.”

En 1750 asistimos a un hecho crucial cuando D. Francisco Matheos Espina dota a una capellanía "en la hermita y altar de Nuestro Padre Jesús que se halla erigida en la población desta dicha villa y calle del Castillo della (…) con la precisa qualidad de que se an de celebrar en días de presepto de oírlas, para que los fieles vezinos de aquel varrio y especialmente los pobres de solemnidad que por su poca desencia no puedan parecer en la iglesia parroquial desta dicha villa, concurran con más facilidad a la expresada hermita, y no pierdan este Santo Sacrificio".

Para dicha capellanía, D. Francisco Matheos deja en herencia sus casas, bodega y tierras, lo que le otorga la suficiente autonomía económica para emprender la tarea de formar una Cofradía de Penitencia. Así consta en el en el escrito del Vicario de Niebla, D. José María Méndez, sito en Almonte y fechado en 1821, notificando que la Hermandad le "ha presentado las reglas aprobadas por el Arzobispado de Sevilla en 31 de Agosto de 1756".

Y en 1764, Doña María Sevillano deja dispuesto en su testamento que se digan anualmente dos misas rezadas en el altar de Jesús Nazareno, de lo que se infiere que el Señor por aquellas calendas gozaba ya de una considerable devoción en nuestro pueblo.

Antiguos Titulares de la HermandadPero nuestros antiguos Titulares seguían recibiendo culto en Morañina, y sólo eran trasladados a la Capilla en las vísperas de la Semana Santa, para desde allí efectuar su salida procesional la madrugada del Viernes Santo; mientras que en la dicha Capilla permanecían todo el año las Imágenes de San Juan Evangelista, de la Santa Verónica, y de San Juan Bautista, esta última de esencial merito y atribuida a Martínez Montañés. En aquellos años la procesión estaba integrada por cuatro pequeños pasos procesionales que eran los siguientes: el de San Juan Evangelista; el de Santa Verónica, con el lienzo enrollado; el de Nuestro Padre Jesús Nazareno, con Simón Cirineo; y el de María Santísima del Pasmo.

Durante el siglo XIX, a principios de la centuria y bajo el patrocinio de D. Francisco de Paula Dávila y Morón, es restaurada la Capilla, pues se encontraba en un pésimo estado de conservación. Hasta allí fueron trasladados definitivamente nuestros Sagrados Titulares en el año 1835, cuando es desamortizado el histórico Convento de San Juan de Morañina. En 1886 D. Francisco Jiménez Bocanegra dona la solería de mármol blanco y gris de Cártama que actualmente cubre el piso del Templo.
 

Hasta los aciagos sucesos de 1936, nuestra Hermandad celebraba en la plaza del Sagrado Corazón de Jesús el conocido como "Sermón de la Plaza", ceremonia cuyo origen se remonta al teatro de los misterios medieval, de incalculable valor etnográfico y cultural e innegable encanto, en la que, escenificando el encuentro de Cristo y María en la Calle de la Amargura, participaban los cuatro pasos antes mencionados, siendo dirigida por un sacerdote predicador (cuaresmal) desde el conocido como balcón de Mª Pepa Boza.

El Sermón de la Plaza

Pero en año 1936 nuestra Hermandad, como tantas otras instituciones religiosas y templos de toda España, sufre quizás el más serio revés de toda su historia; la destrucción intencionada de sus Titulares y objetos de culto, salvándose únicamente algunas Imágenes y una muy pequeña parte de su patrimonio, y quedando la Capilla y sus retablos seriamente dañados.

(1) Árbol foráneo que se cree trajo de América Ocasio Alonso, natural de Bollullos par del Condado, quien participó en la primera vuelta al mundo, al lado de Fernando de Magallanes, en 1619.