María Santísima del Pasmo PDF Imprimir E-mail

“Al oír la Virgen el relato quedó transida de dolor, y se fue en seguida, acompañada por Juan, Marta, María Magdalena y Salomé, a la Calle de la Amargura” Evangelio de Nicodemo.

María Santísima del Pasmo

Procesiona bajo palio en la Madrugada del Viernes Santo, y es Imagen de candelero para vestir, de 1,62 m. de Antonio Castillo Lastrucci, de 1938, restaurada por Joaquín Moreno Daza en 1980, y por Francisco Berlanga de Ávila en 1985. Igualmente sustituyó a otra Imagen, también destruida en 1936.

También en cedro policromado, es la típica dolorosa de este imaginero, de rasgos juveniles, más andaluces que hebreos y de acongojada expresión, más acentuada quizás en este caso por su emotiva advocación. El largo y grácil cuello sustenta un óvalo facial fino y castizo, sobre cuyas encarnaduras nacaradas, pálidas por el asombro, destacan unas cuencas oculares enrojecidas por el llanto. La nariz, finísima, y las cejas fruncidas y arqueadas, tan del gusto de Castillo, enmarcan unos grandes y almendrados ojos morenos, de cristal para causar mayor realismo, absortos por la terrible visión de la escena pasionista, y de los que resbalan con verismo cinco lágrimas también de cristal. Las pestañas de los párpados superiores son postizas. Y a las bellas y carnosas manos las llenan de movimiento unos delicados dedos. La boca entreabierta de carnosos labios deja escapar un hondo suspiro y deja ver los diminutos dientes.

DETALLES DE MARÍA SANTÍSIMA DEL PASMO:

AJUAR DE MARÍA SANTÍSIMA DEL PASMO:

Su ajuar lo componen varios juegos lisos de saya y manto para su camarín; celestes, para la festividad de la Inmaculada; de Hebrea, para la Cuaresma; y negros, para el mes de los Difuntos; así como en blancos, verdes y granates. Varias diademas, coronas y tiaras, así como broches, rosarios, crucifijos y otras alhajas, completan los anteriores atuendos. En el paso procesional, la Santísima Virgen luce alternativamente tres sayas bordadas en oro; una sobre tisú de plata, de Carrasquilla, de 1950; otra anónima, del XVII, restaurada y pasada a terciopelo burdeos en 1990; y la última sobre terciopelo azul, de nuestro Taller de Bordado, de 2006. Dos coronas; una de plata sobredorada, neo renacentista de Valdés, de 1937; y otra de metal sobredorado de Antonio Marmolejo, de 1985. Y un puñal en plata de ley sobredorada de Orfebrería Triana, de 2006.

Mención aparte merece el manto procesional, de estilo romántico-clásico, bordado en oro sobre terciopelo azul por Joaquín Díaz en 1890, con un interesante dibujo asimétrico basado en hojas de acanto y cardina. Perteneció a las Hermandades sevillanas de La Amargura y El Amor, y nuestra Hermandad lo adquirió en 1938.